Margaret Steiff

En el año 1847 nació en la pequeña población de Giengen an der Brenz, a unos ochenta kilómetros al este de Stuttgart, Margaret Steiff. La gente del pueblo vivía del comercio textil y terminó especializandose en la producción de fieltro.

Cuando Margaret tenía año y medio se vió afectada por la poliomelitis que la dejo sentada en silla de ruedas para el resto de su vida.

Su afición por la costura y el deseo de no ser una carga para su familia la llevó a hacerse fabricar una máquina de coser para poder adaptarla a su silla de ruedas. Le hizo cambiar el mecanismo de lado para poder utilizar la rueda con la mano en la que tenía más fuerza.

Su sensibilidad por el diseño y su imaginación la llevaron a inventarse un elefante de fieltro rosa que utilizaba ella misma como cojín.

Cuantos lo vieron quedaron encantados y los encargos le empezaron a llover, tantos fueron que tuvó que buscar ayuda para poder satisfacer los pedidos. Ya en aquella época vendía más de cinco mil unidades anuales.

Tenía una gran voluntad y espirítu de superación y eso la llevó a superar todos los obstáculos que encontró para poder fundar su empresa. En aquella época no estaba bien visto una mujer empresaria.

Tras haber ampliado la gama de diseños a otros animales de fieltro, el negocio familiar alcanzó tal éxito que sus cinco sobrinos se unieron para ayudarla.

De ellos fue Richard, el más joven de sus sobrinos, que había estudiado en la escuela de ingeniería local, quien se dedicó a pasearse por el zoológico de Stuttgart y a visitar el circo con el fin de hacer bocetos al natural para ampliar la gama de animales diseñados en la empresa. Especialmente se fijó en los osos, para él tenían un algo especial. Aunque los diseños que hizo del oso no les acabaron de convencer.

Pasado un tiempo, partiendo de los bocetos ya hechos, rediseñó un oso con la cabeza y las extremidades articuladas y con la piel fabricada con felpa de mohair, su instinto le decía que aquel oso marcaría un antes y un después en la empresa familiar. Era un animal de peluche a quien los niños podrían abrazar y sentirse correspondidos.

Oso Teddy Steiff del 1904

La empresa Steiff participó en la Feria de Leipzig de 1903. Presentaron su moderno osito artículado que pasó desapercibido hasta el último día en que se acerco a su stand un representante de Borgfeldt el importador de juguetes más importante de Nueva York lamentandose que no había encontrado nada interesante.

Richard Steiff le mostró su oso de peluche, el representante quedó tan entusiasmado cuando lo vió que le compró los 3.000 ejemplares producidos. El Oso llevaba el nombre de Friend Petzy.

Cuado el comprador llegó a Estados Unidos de América el éxito fue extraordinario. A partir de esa época, coincidiendo con la anécdota de la cacería de osos que vivió el Presidente Theodore Roosevelt, los osos de peluche fueron conocidos en todo el mundo con el apelativo de Teddy (Teddy Bear).

Desde ese año la producción de ositos de la empresa Steiff fue creciendo a un ritmo tan exitoso que en el año 1907 llegaron a vender un millón de osos.

Durante más de un siglo, muchas generaciones de niños han disfrutado y siguen disfrutando de los osos de peluche. En Europa iniciaron su andadura gracias a la imaginación, a las manos y a la perseverancia de Margaret Steiff y a la intuición y visión comercial de su sobrino Richard.

Para los coleccionistas poder tener un Steiff es algo más que tener un oso de peluche, es poseer un poco de magia de antaño, es recuperar el tesoro de la infancia.

También es un homenaje a la que fue la fundadora de la prestigiosa fábrica Steiff que después de más de un siglo de existencia, continua siendo reconocida en todo el mundo por la calidad, categoría y diseño de sus productos.

Una respuesta a Margaret Steiff

  1. Oscar dijo:

    Son fantasticos yo tengo uno de estos osos antiguos , esta perfecto , aun gruñe con el mecanismo interior que tiene, ha pasado de generación en generación y aun sigue intacto , si la calidad de antoño fuera la de hoy, todos disfrutarios estos juguetes eternos , jamas ningún juguete igualara a estos osos steiff, gran mujer, creo lo eterno y asi seguira pasando de generación en generación en mi familia gracias nuevamente, Señorita Margaret, por tener esta ventana al pasado

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